Community Stories. Get Inspired, Get Underlined

La segunda dimension: alas de la libertad

By @manuel2h

capitulo 1

Un fragmento de metralla salió volando, el zumbido de mis oídos era ya doloroso, irritante, me volví a levantar, aun quedaba mucho por pelear… y lucharía hasta el final por cada uno de mis compañeros, mis amigos, entramos al infierno juntos… saldremos juntos, me volví a levantar una y otra vez.

El olor de pólvora y carne quemada inundaba mis pulmones, la lluvia mojo mi ropa haciendo que esta fuera pesada.

La tormenta golpeaba los cadáveres… sabía desde el principio… como terminaría esto… aun así quería lucharlo.

Desperté… ese sueño me perseguía… no recuerdo gran parte de mi vida, me producía dolor de cabeza el solo intentar recordar, eso me frustra demasiado, no se quien soy, no se quien fui, no se si volveré a recuperar lo que perdí.

Me levante de mi cama, mi perro levanto una oreja y se levantó rápidamente, camine hacia la cocina y me prepare un cereal.

Tomé una lata de comida de la despensa y se la serví en el plato al perro.

 Esta casa… cada día que paso en ella más raro se vuelve.

Terminé de desayunar tranquilamente, fui afuera a recoger el periódico, cuando estaba afuera me detuve a contemplar mi casa, era bastante grande, para ser exactos esta contaba con un segundo piso, aunque sus colores eran viejos esta tenia un color Vinotinto, que a decir verdad me hipnotiza me produce un sentimiento familiar.

Algo llamo mi atención, un agujero quebrantando el espacio, una grieta que distorsionaba su alrededor, mi primer acto fue alejarme, tristemente ya era muy tarde, una grotesca mano gigante me ahorco y me jalo para adentro.

Estaba en una especie de hueco, estaba cayendo.

No había oxígeno, mis pulmones ardían, todo mi cuerpo dolía en la busca de un poco de un poco de aire.

Mi visión se estaba volviendo borrosa y perdí la fuerza de mis extremidades.

logre dar una bocanada de aire, pero fue tanta mi necesidad que me ahogue por la rapidez, la desesperación me había jugado mal, pero tan rápido como el aire llego a mis pulmones, este se fue.

Tarde en recomponerme, cuando recupere mis sentidos, me digne en descubrir en que ****** había caído.

Mis ropas estabas empapadas de sangre, llevaba ropa militar pues era lo único que tenia en aquella casa, no se realmente si fue por la rapidez con la que había pasado todo, pero tarde en recuperar el olfato, ojalá nunca lo hubiera recuperado, la putrefacción era exageradamente bizarra, lamentablemente esto no acaba aquí, puesto a que el olor a putrefacción estaba acompañado de una horrible escena, digna de mis más horribles pesadillas.

Estaba en un bosque, mejor descrito una zona de combate, por el tiempo que habían pasado los cadáveres en descomposición no era difícil analizar que habían pasado hace unas semanas.

Me rompí y empecé a temblar, para mi mala suerte escuché un fuerte ruido en las lejanías.

A unos cuantos kilómetros de mí, había unos hombres de metal de 2 metros de altura, robustos como un tanque, estos hacían gala de su resistencia en combate y avanzaban sin miramientos.

Cada uno de ellos cayo al suelo golpeando la tierra con sus pesados cuerpos de metal.

 Era un grupo de soldados que les disparaban desde las ramas de los árboles, ellos destruyeron a aquellos robots rápidamente.

 Uno de los soldados se asemejaba con una de esas bestias de metal, aquel hombre tenía un pelo corto de color negro y unos ojos de color negro que acompañaban a una mirada siniestra.

Aquellos soldados tenían muy buena puntería, cada bala que disparaban rompía algo adentro del robot y lo destruían.

El olor de la putrefacción de los cadáveres finalmente me sobrepaso, me entraron arcadas y terminé vomitando, cuando me di cuenta fue demasiado tarde, el frio en mi cuello, no provenía de un viento, provenía del metal de un cuchillo.

Entre aún más en pánico, no quiero morir aquí quiero volver a ser yo… quiero morir siendo yo…

Todos los soldados del grupo se acercaron a mí, me empezaron a hablar en un idioma que no entendía, yo simplemente no podía entender las palabras que salían de su boca.

Una de ellas mostro una sonrisa, su expresión era alegre, saco un pequeño frasco de su mochila, de él salió una única pastilla, quise rehusarme, pero no pude, el miedo me envolvía.

Me hizo tragarme la pastilla, mi visión se volvió borrosa, me sentí débil un momento, sentí una bofetada, pero no me dieron ninguna.

– ¿hey me escuchas?, ¿me entiendes? – dijo la chica de pelo verde.

-Mason suéltalo, dudo por su ropa que sea enemigo. – dijo un hombre de pelo azul un poco flaco.

– yo reconozco un soldado donde sea. – dijo el hombre con el cuchillo en mi cuello.

– ya te dije que puedo reconocerlo, él fue un general muy importante, pero se suponía que estaba… muerto. – dijo la chica, seguido de esto el hombre me soltó con cuidado.

las palabras de la chica llamaron mi atención, eso hizo que olvidara por un momento mi situación, Junte el valor para poder decir unas palabras. – ¿tú sabes quién soy? -.

-claro, eres Sean Dorvin general del ejército de elite los Reapers- dijo la chica.

– yo… no me acuerdo… he olvidado quien soy- me frustraba decir aquellas palabras, pero nadie sabia quien era, al parecer compre la casa, la llene de muebles, pero nunca viví en ella, eso me dijeron mis vecinos.

-creo que primero van las presentaciones, yo soy Ashley. – dijo la chica alegremente.

-yo soy Grason- dijo un hombre similar al que había tenido el cuchillo en mi cuello, que era el mismo que se asemejaba a aquellos robots.

 -yo soy Omar, llámame rango- dijo un hombre moreno, de contextura delgada, aun así se notaba que era fuerte.

-Darius, me dicen Doc- dijo el hombre de pelo azul.

-yo soy solo Luis- se presentó el más enano de todos.

-Mason- dijo el hombre del cuchillo.

-es hora de regresar a la base, se que tiendes unas cuantas dudas, escúchame, estamos en otro mundo, no es el mismo donde tu y yo vivíamos, este tiene su propia historia su propias leyes, pero lo más extraño de aquí es que tienen magia, yo no tengo por que en nuestro mundo no hay magia, sé que es difícil de creer pero ya lo veras tú mismo, Sean esta gente sufre… es como si Hitler hubiese tomado el poder, pero al menos él amaba Alemania, que estés aquí me da esperanza.- dijo Ashley.

-…yo… me gustaría ayudarte, pero te lo dije antes no recuerdo quien soy…- musite.

Ashley hizo como que no me escucho, Mason no paraba de mirarme, yo por otro lado estaba confuso, y mi respuesta a la confusión fue miedo.

-Síguenos, tengo que mostrarte que esta pasando, de verdad necesitamos tu ayuda, ellos lo necesitan-. Me dijo Ashley, todos empezamos a caminar.

-yo de verdad no lo recuerdo… no recuerdo quien fui ni que paso-. Le dije.

-eres el general Sean Dorvin, trajiste la victoria cunado todo estaba en tu contra en nuestro mundo, como puede ser capaz que lo olvidaras- dijo Ashley mientras aceleraba el paso.

-si quieres te puedo revisar-. Doc, supongo que él era algún tipo de doctor por su sobrenombre, no creo que teniendo ese nombre sea herrero.

-creo que si…- si tal vez pueda solucionarlo, pueda ser yo otra vez… al menos tenia la esperanza, tampoco creo que tuviera otra opción.

El bosque cada vez se volvió mas tupido, no se podía ver más allá de treinta y dos centímetros, quitaron unas hojas del camino, dejando ver unas tiendas y huertos mal alineados, la tierra estaba mal labrada se notaba que no lo había hecho alguien con experiencia, parecía un refugio hecho con palos y pedazos de tela rota, aun así había una buena cantidad de tiendas pequeñas, en el centro había un grande, un poco mas a la izquierda había una más amplia, pude ver una mesa de madera adentro de la tienda amplia, era evidente que era un comedor.

La iluminación provenía de unos pequeños cristales, la luz que emitían no era mayor que la del fuego, la gente que había en aquella especie de aldea, estaba trabajando, había al menos trescientas personas corriendo, supongo eran soldados.

-ven quédate aquí, tenemos que hablar con el líder de la base- Ashley me guio hasta una tienda donde había unas camas y una mesa de madera tallada precariamente, en la mesa había un rifle.

Me dejaron solo… realmente no se que esta ocurriendo, cada vez que miro aquel rifle me da un dolor de cabeza horrible, pero de alguna manera me atrae… tenia un revoltijo de emociones en mi que me mareaba, quedarme tranquilo era imposible, mi cuerpo temblaba la respuesta al miedo.

Quería recordar quien era… lo necesito, no se tomar respuestas correctas en esta situación… en cima cada vez que veo el arma me duele la cabeza… el arma… no tenia sentido alguno lo que estaba pasando con el arma… me voy a obligar a toma esa arma, tal vez y solo tal vez eso active algo en mi… mis recuerdos.

Tomé el arma cuidadosamente, mis dedos hicieron un recorrido por el arma, se sentía demasiado familias, el dolor de cabeza era demasiado intenso, pero decidí aguantármelo, agarra el arma correctamente, sentía como mis músculos se relajaban, ellos ya sabían que estaban haciendo, el dolor de cabeza se había ido… me sentía extrañamente relajado, por instinto aprete el gatillo, el culatazo me Saco de mi trance.

Mi cabeza empezó a doler, el sonido el disparo se había quedado repitiéndose en mi cabeza, el dolor me obligo a gritar… hasta que se acabó…

Vi mi vida pasar por mis ojos, pude verla como si fuera una película sin audio, si, ya sabia quien era yo… aunque había recuerdos que no podía entender, ya sabía quién era yo, poco a poco, al menos tenía claro por qué era general de una fuerza de elite.

Ashley y los otros entraron rápidamente a la tienda, deje el arma en el suelo, me levante y les dedique una mirada agresiva.

– ¿quiénes son ustedes? – . mi cuerpo dejo de temblar, el miedo era una emoción que los generales no se podían permitir, es un lujo que un buen general simplemente no se puede dar, mire Ashley, cruce mis brazos.

– ¿qué pasa? ¿Por qué disparaste? Sean…- dijo Ashley, pero la interrumpí.

-soy el general Sean Dorvin… lo he recordado Ashley… antes me pediste mi ayuda… que es lo que pasa aquí, dame a entender-.

-esto es… otro mundo… aquellos perdieron la guerra injustamente, ahora un tirano reina este lugar, son los únicos que queda, es como si Hitler hubiera ganado en nuestro hogar- Ashley tenia una mirada perdida, una mirada familiar una mirada de cansancio.

– ¿y dime que es justo en una guerra? No me puedes venir con ese argumento vacío, bienvenida a la guerra. – mientras decía eso mas recuerdos se me aclaraban, Mason se limitó a mirar.

-es que no entiendes… aquí existe magia… existen dioses, por favor… peleaste contra el mal, entraste al mismo infierno y saliste, tu ganaste una guerra, con todo en tu contra-

-yo pelee por lo que era correcto. Eso era mi versión de la historia, el que gana cuenta su versión de la historia, entonces ¿ahora me vas a venir con magia? –

-me uní por que un imperio completo es tratado como esclavos, sufren, ¿pelearas por los inocentes? Existe la magia, aquí si. – ella estaba desesperada.

-si eso es como lo dices por supuesto que volverle a luchar, una y otra vez, pero no puedes esperar una respuesta de mí, sin que yo sepa que ocurre, no me tomes por tonto. – cada palabra pesaba. Los recuerdos encajaban cada vez más, como si fuera un rompecabezas, los rostros de mis antiguos compañeros aparecieron.

-Doc cuéntale por favor- pidió Ashley.

La mirada de Doc perdió su brillo – nosotros éramos antes un imperio, evidentemente teníamos nuestros ejércitos, pero el dios del fuego nos atacó, nos asesinó a todos sin magia, con un ejercito inferior tomo nuestras posiciones sin ocupar, cuando regresamos tuvimos que luchar en contra de nuestras mismas defensas, sin armas, simplemente no pudimos. – lo que Doc me dijo me produjo más preguntas que respuestas.

–       ¿Magia? ¿dioses? Tienes que ser una broma, aparte como lucharon si los mataron a todos, que clase de historia rancia es esta. – me tienen que estar jodiendo.

Doc levanto su mano, en la mano se empezó a producir una especie de bola, la bola era verde, lo que veía en frente de mí, no me lo podía creer, tenia que estarme volviendo loco. -déjame explicarte como se lo explique Ashley, en este mundo existe la magia, básicamente todo se mueve con esta, los dioses son seres que tienen una magia diferente, que es mas fuerte y la producen en mucha más cantidad, la magia es una extensión de uno mismo, por lo que un dios tiene una ¨extensión diferente¨, por eso se le llaman dioses, por son mucho mas fuertes que las personas normales, antes habían muchos de estos, pero Adan uno de los primeros dioses se sacrificó su vida por la justicia, usando su alma creo unas reglas, una de ellas es el combate justo, si un dios abusaba de sus poderes para matar, sus víctimas volverían a la vida en el gran árbol, cuando nosotros volvimos a la vida no teníamos armas, no teníamos nada con que recuperar lo nuestro- dijo Doc.

– ¿ustedes no tenían ningún usuario de magia capaz de pelearle? –

– muy pocas personas con vida pueden combatirle a un dios, esas personas son llamadas sabios en nuestro mundo, nosotros llegamos a tener uno, pero este se enfermó y murió. – musito Doc.

– básicamente su estrategia fue efectiva, déjenme decirte algo Ashley, cuando vas a luchar analizas las carencias de tu enemigo, la carencia de ustedes era defensa mágica, yo también me hubiese aprovechado de eso, pero mas o menos ya entiendo su punto. Ashley me rogaste por ayuda… muéstrame las razones por las que deba luchar a tu lado, muéstrame- dije.

La bola verde empezó a mostrar imágenes en su interior, me mostro atrocidades cometidas por lo que ellos llamaban el enemigo, era cruel hasta con los niños, la rabia evidentemente hizo acto de presencia en mí.

-entonces con todo gusto luchare con ustedes, luchare porque puedo ver fácilmente que ustedes no tienen nada… aun así luchar por otros, eso es algo que respeto, y me uniré a ustedes con todo gusto, después de todo lo único que conozco en mi vida es la guerra, llévame con su líder, tomaremos acción ya… el tiempo es oro. – dije.

todos me dedicaron una mirada de intriga, excepto Ashley cuyos ojos se habían encendido como arbolito de navidad.

Ashley me guio hacia la tienda mas grande, entre junto a ella, masón se quedo afuera, la tienda tenia una hamaca al lado y una gran mesa con papeles y mapas.

Había un hombre durmiendo en la hamaca, este se había levantado, y saludado a Ashley.

-de él le había hablado, él es la persona de mi mundo capaz de ganar esta guerra. –

– ¿enserio? –

 Mientras veía toda mi mente se seguía acomodando. Si ya me acuerdo como todo acabo… una rabia aun mayor invadió mi mente.

–       Mi nombre es el general Sean Dorvin, si le soy sincero, aunque todo está confuso, hice el juramento de siempre hacer lo correcto, ya decidí que es lo correcto-

-bueno realmente no sé qué decirle, terminado el bosque tenemos una trinchera que rodea todo el bosque, nos cuadriplican en número, no hay nadie que pueda ganar esto, a no ser que venga con un ejército, nosotros nos quedaremos aquí defender nuestra triste vida. – dijo aquel hombre.

-eso no es lo que me contaron, me dijeron que ustedes peleaban por salvar a su gente-

-ellos quieren, pero usted como general me entenderá, los soldados son demasiado estúpidos para entender la realidad. –

Eso si que acabo mi paciencia, le propine un golpe en la mejilla, lo deje inconsciente de un solo golpe.

–       No me vengas a joder con eso, si tienen un general como este, entonces yo mismo les preguntare, a quien van a seguir si a esta ****** o a mí. – dije

 

Ashley quedo sorprendida, ella iba a hablar, pero fue interrumpida por el mismo Mason que entro.

–       Me había limitado a ser un simple espectador, pero ya me hartaste, ese aire egocéntrico que tienes. Me quede callado porque Ashley hablo demasiado bien de ti, pero aun si fueras capaz de derrotar al ejército de él, como lo vas a vencer a él, si no me podría ni vencer ni a mí. – despotrico Mason.

–       Ya lo averiguare, pero no me daré por vencido como lo hizo el, confió en lo que me dijeron. Crees que no te puedo Ganar, pero déjame decirte que debajo de mi hay una montaña de cadáveres exageradamente alta, yo les daré la decisión final, pero no me vengas con esa basura tuya. –

–       Entonces venceme, si me vences entonces aceptare que tal vez Ashley no te inflo, que tal vez si seas capaz de ganar. – 

Mason se acerco a mi para propinarme un golpe, pude adivinar la trayectoria del golpe, me quiso dar un derechazo, pude casi que medir la fuerza del golpe solo con la mirada, si me lograba golpear se me iban a apagar las luces, por supuesto no le deje recoger su brazo, hice una maniobras, mis piernas rodearon el cuello de masón, use mi peso para tumbarlo y propinarlo un golpe en su rostro, cuando chocamos el piso Mason ya había perdido.

-dependes demasiado de tu fuerza bruta- me levante y puede notar al grupo de Mason y a muchas personas ver atónitos los que había perpetuado.

Ashley casi daba saltitos de alegría.

-mi nombre es Sean Dorvin, yo puedo sacarlos de esta ****** yo puedo salvar a su pueblo, yo no soy como él. Yo les doy otra opción, una opción diferente a no hacer nada… ¿quieren salvar su pueblo? ¿salvar a todos esos niños a los que les robaron su inocencia? ¿a darle una paliza a aquel que ante puso su nombre antes la paz? – era un todo o nada.

-si nos da la opción de luchar claro que la tomaremos, no importa que muramos en el intento- dijo una mujer de pelo blanco.

-entonces luchare con y por ustedes- dije.

Las personas se fueron a regar la noticia, se llevaron al general inconsciente, sin que yo dijera nada, me quede solo con el grupo de Mason.

-que es lo que vamos a hacer- dijo Grason.

-por los momentos tengo que entender la situación déjenme leer esos papeles que están sobre la mesa, trazo un plan y nos pondremos en marcha, tendrán noticias cuando salga el sol… ¿aquí sale el sol verdad? –

– jajaja claro que si general, ya veremos con que nos sale, Mason mueve tu **** gordo. – note que tenía buen sentido del humor cuando en vez de levantar a Mason empezó a patearlo para obligarlo a levantarse.

-ya voy… Sean aun no confió en ti, no me des esperanzas- dijo Mason mientras se iba.

– ay esperanzas, estúpido deja de llorar y compórtese como un hombre. – parafraseo las palabras de Mason con un tono estúpido, todos excepto Ashley se fueron Grason se quedo entrada, espero a que se alejara Mason. – por favor no nos decepciones…- dijo Grason antes de irse con una voz entre cortada, el también ocultaba su dolor.

Mi estomago hizo acto de presencia, Ashley escucho el ruido. -déjame conseguirte algo de comida para que puedas trabajar. –

Me dejo solo, lo cual me permitió hablar conmigo mismo, esto ya no me abrumaba, ya lo había recordado todo… todo… las lágrimas empezaron a brotar, no era justo, sus miradas se quedaron grabadas en mí, después de todo yo les falle…

Ashley entro dejo el plato sobre la mesa.

-realmente no tenemos comida, nos toca racionarla, pero energías no nos faltan… ¿hey estas bien? – ella se dio cuenta que yo no podía evitar llorar. – ¿quieres decir algo? –

-yo… lo recordé todo… Ashley yo… falle…-.

-de que estas hablando eres un héroe ganaste la guerra –.

-pero lo perdí- musite con voz rota.

-no entiendo… por favor cuéntame, tú me salvaste, yo estaba en un campo de concentración y tu llegaste con tu ejército… me liberaste como a muchos otros, déjame brindarte la misma ayuda que me diste-.

-Yo gane… pero por aquellos que luche… tampoco eran buenas personas… yo iba a luchar contra nuestro gobierno… para poder buscar un futuro mejor, aquellos políticos corruptos tenían hasta redes de pedofilia… yo simplemente no me lo podía permitir… pero antes de poderme mover, me tendieron una trampa y toda mi compañía fue asesinada… mis amigos se sacrificaron para que yo pudiera vivir, me dejaron inconsciente, arrastraron hasta que el último de ellos cayo –.

-yo no tenía ni la menor idea, yo llegué aquí antes de esos acontecimientos. –

-no es justo… luchamos por un futuro… al final, ni pudimos cumplirlo… al menos lo intentare otra vez aquí… en este mundo… para ir de regreso a nuestros mundos, cumplir nuestro sueño. –

-entonces déjame acompañarte… déjame ser tu compañera… volvamos juntos, luchemos contra esa escoria juntos. – me dedico una sonrisa.

– ¿porque estas dispuesta a darlo todo por esta gente? –

-porque mi héroe lo dio todo por gente que no tenia nada que ver con el, el pudo no haber hecho nada, pero lo hizo, tu luchaste por que te nació… no tenias nada que pagar-.

-si yo no hacia nada… quien iba a luchar entonces…-

-por eso hago esto, viajaste al infierno para luchar por los inocentes, hare lo mismo, porque yo viví ese infierno… –

-gracias…- 

Join the conversation

Like
Like Love Haha Wow Sad Angry
Post a comment
0 Likes 0 Comments
Like
Like Love Haha Wow Sad Angry

Become a Book Nerd

When you’re not reading books, read our newsletter.

By clicking Sign Up, I acknowledge that I have read and agree to Penguin Random House's
Privacy Policy and Terms of Use.

Underlined